miércoles, 26 de noviembre de 2014

Re-cuerda

Los recuerdos son el impacto más irreversible que puede recibir tu cabeza en cuestión de unos minutos existenciales, capaces de paralizarte y preguntarte que has sido y quién eres. Qué somos.
Se acoplan a ti durante un tiempo infraccionable en todas las secciones de tu alma convirtiendo el orden en caos, hasta encontrarte trozos de cadenas oxidadas y cuerdas desgastadas por el paso de los daños. ¿Cuántos años de mala suerte tiene un espejo que ya estaba roto cuando llegué? El silencio culmina una respuesta sin salida ante el desprecio del tic tac, y de las horas que encierras entre las manecillas que tanto queríamos frenar.

Todos estamos un poco locos,
pero re-cuerda,
para volverte un poco más.
Para atarte la soga al cuello y que sea la sombra de tu pasado la que tire fuerte hasta que te reciba el futuro con los brazos abiertos.


Recuerdos, los únicos que van a atreverse a tocarte la espalda, taparte los ojos, y hablarle a la otra mitad que tanto te empeñas en esconder. Son los únicos asesinos que volverán a la escena del crimen hasta cerciorarse de que te han dado el golpe final. Hoy hace 22 años que no eres tú, que no eres yo, por eso, vamos a imaginarnos en un infierno en el que ya pertenecemos para volvernos peores.


sábado, 22 de noviembre de 2014

A esta, invita la vida.

Tranquilizaros, o mejor no. Poneros vuestras mejores galas y bienvenidos, que cuando queráis podéis tomaros un buen trago de realidad, invita la muerte, perdón; la vida.

Noticia: no somos inmortales.

Por mucho que creáis que vuestra hora nunca llegará. Porque claro; somos jóvenes, tenemos mucho que vivir, que explorar, que conocer. Que pensáis que por llamarnos "jóvenes" somos de hierro, y tenemos derecho al descontrol incivilizado. Por más tinta que nos pongamos en el cuerpo, no se nos paralizará la sangre y nos mantendrá eternos ante la rutina de la existencia. Somos la esencia carbonizada de una hoguera con frenesí de ser más grande que la erupción de un volcán, o eso creemos. La llama se apaga, pero no vemos que quienes soplan, son nuestros actos.
¿Qué haces llorando? Solo la estás apagando más, levántate, aviva esa llama, que los años pasan, hasta que te das cuenta de que no eres inmortal. Busca la manera de sonreír hasta que seas capaz de revivir a un fénix de sus cenizas.

"Vais a morir todos" o "vais a vivir todos". Viene siendo lo mismo prácticamente. Vivimos muriendo y morimos viviendo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El día que no te recuerde, no será de día.

Me despido, de estas líneas sin salida,
de estos verbos desgarrados,
de tu olor a lejanía.

Me despido.
De una calle sin tu nombre,
de una llamada de emergencia,
de tu tiempo ocupado.
Y me engaño,
repitiéndome, que aún no me has abandonado.

El día que no te nombre
como una loca,
de boca en boca,
es cuando tendrás que tener miedo;
porque te convertirás en otro fragmento
de una vida, que queda inacabado,
inexplorado, acobardado,
y no te prometo que no,
pero lo más probable;
olvidado.

Sé que es lo que quieres,
pero oye, que se lo digan a tu silencio,
que no hay rimas más bellas
en estos versos,
que todo lo que me has callado.

¿Sabes? No quiero verte en sueños,
si hasta allí me recibes de espaldas.
matándome en forma de revancha,
de avalancha.

El día que no te escriba, tranquila,
que no se olvida tan fácilmente
que en mi corazón pasaste
de cuclillas, como un ladrón a mano armada.
como un niño encaprichado en una tienda,
con la inocencia sin paciencia.

A ver como pagas esta deuda,
porque  a mi ya no me queda  nada.
Dime si merece la pena empeñar mi orgullo
para comprar un poco de tu presencia.

Me despido
de mi
porque la última vez que me vi,
fue con tu ausencia.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Vivir en tu poesía

Tengo una manía escondida dentro del pecho,
que no es otra que empezar a escribirte por el final
y no entenderte desde el principio.

Quizás fui una cobarde, por no retirarme a tiempo,
pero lo de ser valiente, no iba con tus besos.
Ni la vida ni la distancia dejaron más vacío en este hueco;

Solo tus pensamientos cambiantes
te hicieron invisible
en esta lucha de gigantes.
Llenas de bocas y rimas echadas a suertes,
casualidades, mentiras y palabras
que carecían de valentía.

Nunca un poema fue tan libre
desde que me desordenaste las ideas
desde que me enseñaste a volar de la forma más triste
con un vuelo obligado entre tácticas
que solo dejaban ver tu espalda.

Te juro que estoy en silencio,
buscando la forma de encontrarme(te),
atacando a los problemas,
preguntándome las dudas
mientras aguanto las ganas de marcharme.

Voy a llenar mis paredes de tus manías,
de amor,
de dolor,
Voy a dar un vuelco al corazón,
a ver se si cae, y se tropieza con el tuyo.

Siempre hubo un sueño que escondía,
pero he dejado de temblar solo para que me creas:

Le doy vida a mi versos, para no morir de tu poesía.



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Poema que nunca llegará a su destino

He sido para muchos una inconsciente.
Para algunos
una demente.
Para pocos
una valiente.
Para otros una cobarde.

Para ti, he sido una duda.
Un quiéreme y que no se entere nadie.
Un "puede"
y un "te necesito"
pero fuera de mi vida.

He sido ayudante,
aprovechante,
acompañante,
aspirante,
amante,
y un paso de peatones
en el que no dejas de pisarme.

He sido un presente
y ahora soy recuerdos.
Hablar contigo es esperar en la cola del olvido,
te estás quedando descosido, corazón.

Perdón por no saber porqué siento tanto amor
y que no sea hacia tu indiferencia
pero a veces
la vida ha sido una duda,
y no tuve más remedio
que aprender de ella.

sábado, 25 de octubre de 2014

Llevarte a versos por minuto





Y dime, tú por qué continuas en esta poesía
Y dime, yo, por qué sigo amarrándote a las cuerdas de las lineas que escribo.
Y pregúntame qué hago a las 2:07 de la madrugada  escuchándote.
Y déjame preguntarte, qué haces regalándome tu voz si ni siquiera tú sabes si te pertenece.
Y preguntémonos, qué nos estamos haciendo. Qué les estás haciendo a mis versos, que se están rasgando, desangrando, dejando costras con cicatriz, con sabor a ti.


¿A qué estamos jugando?

Voy a confesarte algo, que no debería, y lo peor es que no sé por qué no debería, quizás; porque no debo. Pero aún así haré una confesión como si estuviera a punta de pistola, entre la pared y tú. A casi un “hola” rozando el gatillo para apretar con un “adiós”

Las únicas balas que quedan en este juego son las palabras que nos disparamos,como si lo hiciesemos a ciegas, pero apuntando justamente donde más duele. Te llamaba cobarde por no apuntarme, por no  ponerte una venda en los ojos mientras te daba vueltas y vueltas, con los únicos impactos de nuestras risas en vez de ruidosos tiroteos a bocajarro. Llegó un día que decidimos cambiar de juego, porque la monotonía es más mortal que cualquier bala que se capaz perforarte las ideas. Y eso, lo sabes tú mejor que nadie. Ese día, cogí un globo rojo, donde guardé dentro, en forma de aire todos mis pensamientos, todos mis gritos, todos mis deseos, todos mis secretos y lo puse delante de ti, apretándolo tan fuerte de la misma forma que se me oprime el pecho cada vez que me matas y me revives cuando me miras. Desde entonces, el tiempo me pide tregua para que descanse de pensarte a tres besos por minuto. 

Desde entonces no he vuelto a coger aire, sin asegurarme antes que el viento ha jugado con tu flequillo, o ha sido el causante de producirte un escalofrío o robarte un suspiro.

martes, 2 de septiembre de 2014

Mis ganas, tus ganas




Me gusta dormir, y puede que me guste tanto porque me cuesta mucho conciliar el sueño. No soy de esas personas que con tan solo meterse entre las sábanas y cerrar un segundo los ojos se duermen. Siempre he necesitado una cama para dormir, y para ser más exactos, mi cama, mi almohada.

Me encantaba tumbarme en la cama, con la ventana abierta y la persiana a medias, dejando entrar solo un poco de luz, y el olor de la noche. Sí, el olor de la noche, un perfume indescriptible que solo podría llegar a llegar a captar su propia alma y aún así sería imposible.. de describirlo.
Me entretenía escuchando la nada, buscaba algún sonido que pudiera evadirme de las voces que emitían mis pensamientos, en vano. Por una vez, quise que hubiera algún coche al que maldecir por formar revuelo, para que mi cabeza tuviera algo con lo que entretenerse, para no pensarte Me empezaba a hacer preguntas que pensaba que nadie más se hacía; como porqué es tan fácil decir grandes mentiras, y no pequeñas verdades porqué pesaba más el orgullo que los deseos, porqué las decisiones difíciles no venían con manual de instrucciones, como los muebles..y mientras pensaba todo esto, cerraba los ojos y me dejaba envolver en el sonido de la nada y el olor de la noche. Llegaba un punto donde solo veía las frases escritas literalmente en la oscuridad de todas esas preguntas, hasta que se juntaban algunas letras con otras para formar un nombre. De ese nombre me venía una imagen, se concentraba en su cara, en la forma que la luz se reflejaba en su pelo, en esa sonrisa llena de locura y belleza, por la que serías capaz de inventar el chiste más malo del mundo con tal de verla nacer una y otra vez. 


Y a veces, dejo la puerta de mi cuarto abierta, porque es muy  fácil pensar que vienes de puntillas y muy difícil dejar de hacerlo.
Porque tú no lo sabes, pero tu risa y tus suspiros serían la banda sonora que le pondría a mi vida, sería la única composición que no me hartaría de escuchar una y otra vez. Que si te rompes a llorar yo te coso a carcajadas. Tampoco sabes que el único deporte extremo que me atrevería a practicar seria escalar desde tu cuello a tu boca, fingiendo que me caigo para tener que volver a empezar.
Hasta tenerte tan cerca, tan pegadas que se nos enreden las pestañas; se que odias que te aparte la vista, pero no es que no me atreva a aguantarte la mirada, es que no si sé si tengo suficiente aire en mis pulmones para sumergirme en tus ojos y salir antes de asfixiarme por perder la noción del tiempo mirándote, tanto que podría dilatarte las pupilas hasta que juguemos a mordernos; mis ganas, tus ganas.